Depósitos de Gasoil para calefacción homologados
Dentro de la tienda online presentamos diferentes opciones de depósitos para usos de calefacción por gasoil fabricados en acero, plástico o mixtos. Son equipos para instalar en interior o exterior, compactos para minimizar el espacio disponible, y las estructuras pueden ser tanto estrechas o de altura reducida como más robustas.
Además, los tanques de almacenamiento para calefacción pueden ser de simple o doble pared, y ofrecen la máxima calidad, seguridad y fiabilidad, a precios directos de fábrica y con los certificados de fabricación necesarios.
Las capacidades varían dependiendo del uso o aplicación que se requiera y van desde los 250 hasta los 2000 litros.
Qué debe tener un depósito para calefacción
El depósito debe estar fabricado y homologado para almacenar gasoil en este tipo de instalación. No sirve cualquier recipiente de plástico o acero de capacidad similar.
También deben resolverse correctamente la carga de combustible, la ventilación, la salida hacia la caldera y la protección frente a fugas o derrames. Según el espacio y la instalación, puede encajar mejor un depósito de doble pared o uno de pared simple con la contención correspondiente.
Cómo elegir la capacidad
No existe una capacidad adecuada para todas las viviendas. La mejor referencia es el consumo de temporadas anteriores y la autonomía que se quiere mantener entre repostajes.
También influyen el tamaño y aislamiento de la vivienda, la zona climática, las horas de uso y si el gasoil se utiliza para agua caliente sanitaria. Un depósito mayor permite espaciar suministros, pero ocupa más y puede cambiar las condiciones de la instalación.
En una sustitución conviene revisar si la capacidad antigua sigue teniendo sentido.
Dónde puede instalarse: interior, exterior o enterrado
En interior, hay que comprobar acceso, ventilación, conexiones y espacio alrededor del depósito. En muchas sustituciones, puertas, pasillos, escaleras y giros condicionan más la elección que la propia capacidad.
En exterior, importan la base, la protección del depósito, el acceso para la descarga de gasoil y el recorrido de las tuberías hasta la caldera.
En una instalación enterrada, el depósito y sus sistemas de control deben estar previstos específicamente para ese uso. No debe enterrarse un modelo diseñado solo para superficie.
Doble pared o pared simple
Los depósitos de doble pared incorporan una segunda barrera alrededor del recipiente interior. Son una opción habitual cuando se quiere integrar la contención en el propio depósito y evitar soluciones externas que ocupen más espacio.
Los de pared simple pueden ser adecuados en otras configuraciones, pero necesitan resolver la protección frente a posibles fugas según corresponda. La elección no debería hacerse solo por precio: espacio, acceso y configuración de la instalación son igual de importantes.
Qué pasa con el depósito antiguo
Antes de retirarlo hay que vaciarlo y valorar el gasoil restante, los posibles lodos y el estado de las conexiones. Si queda combustible aprovechable, debe comprobarse si puede trasvasarse sin pasar agua, suciedad o sedimentos al depósito nuevo.
La retirada puede requerir limpieza previa y medios distintos según material, tamaño y acceso. Un depósito que entró durante la construcción de la vivienda puede no salir entero por la puerta actual, por lo que a veces hay que estudiar su desmontaje o retirada por partes.
Cómo es una instalación tipo
Una sustitución sencilla, con buen acceso y sin cambios en la ubicación ni en el trazado de tuberías, suele resolverse en una sola jornada de trabajo. El proceso incluye vaciar y retirar el depósito antiguo, colocar el nuevo, conectar la carga, la ventilación y la salida hacia la caldera, y comprobar la estanqueidad antes de la puesta en marcha.
El plazo se alarga cuando hay que retirar un depósito de difícil acceso, cambiar el emplazamiento, adaptar el recorrido de las tuberías o realizar obra auxiliar. En instalaciones enterradas hay que sumar la preparación del foso.
El tiempo real solo puede confirmarse tras revisar el emplazamiento, por lo que forma parte del presupuesto.
Qué abarca el servicio
Nos encargamos de todo el proceso: el suministro del depósito, el montaje, las conexiones hasta la caldera, las pruebas de estanqueidad y la puesta en marcha. Cuando la instalación lo requiere, también de la documentación y la tramitación ante Industria.
Según el caso, el trabajo puede incluir además la retirada del depósito antiguo, el trasvase del gasoil aprovechable, la preparación del espacio o del acceso, la adaptación del trazado de tuberías o la obra auxiliar necesaria.
Cada instalación es distinta, así que el alcance concreto y su coste se definen en el presupuesto, después de revisar el emplazamiento. Lo que sí conviene es que ese presupuesto detalle qué trabajos entran y cuáles no, para evitar sorpresas.
Si el depósito actual ya no cumple en esa ubicación
Que lleve años instalado en el mismo sitio no significa que pueda sustituirse copiando exactamente la instalación anterior. Al cambiarlo hay que revisar si ubicación, protecciones y conexiones siguen siendo válidas.
Si no lo son, puede ser necesario cambiar el emplazamiento, adaptar tuberías o escoger otro tipo de depósito. Conviene detectarlo antes de comprar el nuevo tanque.
Instalación y legalización ante Industria
Las instalaciones de gasoil para calefacción están reguladas y, según capacidad, ubicación y configuración, pueden requerir documentación o tramitación ante Industria. Como empresa instaladora autorizada, podemos encargarnos del montaje y de la documentación que corresponda. El detalle se explica en instalación y legalización.
Mantenimiento práctico
Conviene mantener despejada la zona y comprobar de vez en cuando que no haya manchas, olores anómalos, corrosión, deformaciones o daños visibles en el depósito, las tuberías y las conexiones.
También merece atención la aparición repetida de suciedad en filtros o cambios de funcionamiento de la caldera. Ante una fuga o deterioro visible, la instalación debe revisarse antes de seguir utilizándola.
Lo que necesitas saber
Normativa europea
La normativa más importante que afecta a los sistemas que utilizan combustibles líquidos es la UNE EN 13501-1.
Orden del Ministerio de Industria de 21/06/1968: Reglamento sobre utilización de productos petrolíferos para calefacción y otros usos no industriales (B.O.E. 03/07/1968). Este antiguo reglamento, que no ha sufrido modificación, se halla perfectamente desarrollado en la NTE-IDL «Instalaciones de Depósitos de combustibles líquidos» (B.O.E. 15/10/1977).
Materiales de los depósitos de calefacción
Tienen la más alta clasificación en reacción al fuego, A1 según UNE EN 13501-1 (Euroclases), aportando la máxima seguridad al usuario. Equivalente a la clase M0 de UNE 23727:1990. Nuestros depósitos cumplen altísimos estándares de calidad certificados por entidades europeas y tienen el marcado CE (Conformidad Europea). Son los que ofrecen mayor resistencia a la corrosión del mercado.
Nuestros depósitos de acero han superado los ensayos de resistencia al fuego según la Norma NF XP M88-561, obteniendo la certificación de los laboratorios MPA.
Para estudiar una instalación nueva o la sustitución de un depósito de calefacción, se puede solicitar presupuesto indicando capacidad aproximada, ubicación y si existe un depósito que haya que retirar.